RUTA SALTO DEL CABALLO

Esta ruta se denomina Salto del Caballo por una roca que hay en la orilla portuguesa que se asemeja a un caballo intentando cruzar el río. Tiene una longitud de 18 kilómetros aproximadamente, aunque nosotros hicimos los cuatro primeros en coche para evitar las altas temperaturas de las horas centrales del día. Hicimos la ruta el día 24 de abril y tardamos unas 5 horas en recorrerla, debido a la dificultad del terreno en la bajada y recorrido por el río Sever y a la cantidad de elementos interesantes que encontramos en el recorrido.

  Autor: Álvaro Rodríguez González

Dejamos los vehículos en la Fuente de los Carballos, una fuente junto al camino cerca de los Salones Buenavista, donde acudían a bailar las numerosas personas que hasta los años setenta habitaban en las fincas y aldeas del entorno. Pasamos después por el Dolmen del Fragoso, un dolmen que conserva dos ortoestatos enteros, varios partidos y parte del corredor, aunque carece de cubierta. A continuación nos encontramos la Porra del Burro, una impresionante piedra vertical muy erosionada en su parte inferior que algunos califican erróneamente de menhir. Para cumplir con la tradición, intentamos colocar pequeñas piedras en la parte superior, algo que asegura éxitos en el amor a quien lo consigue.

 Autor: José Luis Martín Cabezalí

Desde allí, empezamos a bajar una suave pendiente que nos llevó hasta el río Sever. Unos metros antes de llegar al río tuvimos que cruzar el canal que llevaba el agua a la central hidroeléctrica que hay más abajo para contemplar ese tramo del río y un antiguo molino en cuyo interior hay una importante colonia de murciélagos que no molestamos.

  Autor: José Manuel Facenda Duque

Para salvar la maleza de esa parte del río, seguimos por el interior del canal, que tenía una profundidad de casi dos metros y por una de sus paredes laterales hasta llegar a la parte superior de la antigua “Fábrica de la Luz” como popularmente se conocía a esta central que abastecía de energía eléctrica a Valencia de Alcántara. La bajada hasta la central fue bastante dificultosa y nos tuvimos que ayudar de los tubos que bajaban el agua del canal. En su interior aún se conserva parte de las instalaciones y de la antigua maquinaria.

Autor: José Luis Martín Cabezalí

A poca distancia río abajo, descubrimos una antigua Fábrica de Harina, que también conserva parte de sus instalaciones. Y, justo al lado, se encuentra uno de los parajes más atractivos del río Sever, tanto para bañarse como para pasar un día agradable debajo de una tupida arboleda. A este lugar acudían muchas personas de Valencia de Alcántara durante el verano, en tan número que existían transportes públicos para llevarlas y traerlas desde el pueblo. La vuelta la hicimos por caminos públicos bien acondicionados pero sin la sombra que habíamos disfrutado en la bajada por el río.

Autor: Álvaro Rodríguez González

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